Me cuesta creer que ésto sea la vida. Y siento a veces que si la decepción matara, ya sería un cráneo hueco bajo el pasto. No puede ser que sea ir al super, pagar el gas, esperar el micro, sacar la basura, lavar los platos, tender la ropa. Me enojo porque esperaba otra cosa, algo distinto... No digo que no tenga su encanto revolver la sopa durante tres minutos. Jamás diría eso yo, que veo belleza hasta en los postes del teléfono. Pero tiene que ser algo más la vida... No puede ser tan insignificante y pequeña, tan intrascendente y ligera.
Extraño el abismo al borde de la cama. El vértigo de éste lado de mi puerta. Extraño el vacío en el estómago de cuando me enseñaste a volar. El dejarme caer en otras realidades, en nuevos laberintos; hasta inventar el próximo giro.
Ya no hay espacio en mi vida para el cielo. Y cuando cierro los ojos, no me veo.